Un día sagrado ha amanecido para nosotros, vengan, pueblos, y adoren al Señor, porque una gran luz ha descendido sobre la tierra.
Oremos:
Que permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco posee al Padre; y todo el que reconoce al Hijo, posee también al Padre. Ustedes deben permanecer fieles a lo que oyeron desde el principio. Si son fieles a lo que oyeron desde el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él nos ha hecho: la vida eterna.
Sal 97, 1.2-3ab.3cd-4
Cantemos la grandeza del Señor.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación, ha recordado su
amor y su fidelidad en favor de Israel.
Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios: estallen de gozo, griten de alegría, canten.
Aleluya, aleluya.
Viene después de mí alguien que existía antes que yo
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
Gloria a ti, Señor.
Este es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos de Jerusalén enviaron una comisión de sacerdotes y levitas para preguntar a Juan quién era. El confesó rotundamente:
Acepta, Señor las ofrendas que te presentamos para esta Eucaristía en la que se realiza un glorioso intercambio a fin de que, al ofrecerte tus propios dones, podamos recibirte a ti mismo.
El intercambio realizado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Por él, hoy resplandece ante el Mundo el maravilloso intercambio que nos salva: pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza humana, sino que por esta unión admirable nos hace a nosotros eternos.
Hemos contemplado su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Concede, Señor, a tu pueblo creer y proclamar con fe inquebrantable que Cristo, verdadero Dios como tú, se hizo verdadero hombre como nosotros en el seno de la Virgen María, a fin de que, por este misterio, nos vemos libres de los males de esta vida y alcancemos los gozos eternos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
2, 22-28
Les he escrito estas cosas para ponerlos en guardia contra los que intentan seducirlos. En cuanto a ustedes, el Espíritu que recibieron de él permanece en ustedes y no tienen necesidad de que nadie les enseñe; antes bien, ese Espíritu, que es fuente de verdad y no de mentira, les enseña todas las cosas. Así pues, permanezcan en él, conforme a lo que les enseñó.
Sí, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no nos quedemos avergonzados lejos de él el día de su gloriosa venida.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos la grandeza del Señor.Aclamación antes del Evangelio
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros antepasados por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo.
Aleluya.Evangelio
1, 19-28
"Yo no soy el Mesías".
Ellos le preguntaron:
"Entonces, ¿eres tú Elías?"
Juan respondió:
"No soy Elías".
Volvieron a preguntarle:
"¿Eres el Profeta que esperamos?"
El respondió:
"No".
De nuevo insistieron:
"Entonces dinos quién eres. Tenemos que dar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?"
Juan, aplicándose las palabras del profeta Isaías, contestó:
"Yo soy la voz que grita en el desierto: enderecen el camino del Señor".
Algunos de la comisión eran fariseos. Estos le preguntaron:
"Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta esperado, ¿por qué bautizas?"
Juan afirmó:
"Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien no conocen. El viene detrás de mí, aunque yo no soy digno de desatar las correas de sus sandalias".
Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamarnos llenos de alegría:
[Misa]Antífona de la Comunión